miércoles, 5 de junio de 2013

Poder, medios de comunicación y el Trabajo Social

Poder, medios de comunicación  social y Trabajo Social  Lic. Marcos Chinchilla Montes

Generalidades
Reflexionar sobre la vinculación del Trabajo Social con los medios de comunicación, necesariamente debe partir de tener cierta claridad sobre el papel  de los medios masivos de comunicación y los alternos, ello precisamente con el propósito de visualizar lo que ya hemos denominado como las contradicciones del proceso de comunicación y perfilar el vínculo del Trabajo Social con los medios de comunicación.


Trabajo Social y medios de información
 
Múltiples y de larga data resultan los esfuerzos de diferentes colectivos profesionales de Trabajadores Sociales por desarrollar medios de información especializados en su campo. Muchos de ellos están olvidadas en el tiempo, y es difícil establecer el impacto que en su momento –o que extienden hasta el presente- desarrollaron para la práctica del Trabajo Social latinoamericano.
Era de la información impresa Al menos en Latinoamérica, son abundantes las experiencias de boletines, revistas, series de libros y otra clase de medios editados por estudiantes, gremios, colectivos profesionales e instituciones académicas. Muchas de ellas trascienden el rol estrictamente informativo, y lograron estimular  en el mejor de los casos procesos académicos y políticos sumamente significativos que terminaron perneando a estudiantes y profesionales.
La existencia de estos esfuerzos (pasados o presentes) denota una preocupación profesional por contar con medios de información que permitan la  vinculación entre colegas así como la transmisión de conocimientos afines al Trabajo Social.
Esta primera generación de medios de información profesionales se desarrollaba plenamente por medios escritos y en papel. El nivel de cobertura  con que se concebían era sumamente reducido: agremiados, estudiantes y docentes; en pocos casos llegaba a superar las fronteras de lo estrictamente
académico o profesional. Estos medios incluían una amplia gama de información orientada a socializar experiencias sobre capacitación, eventos profesionales, servicios profesionales, nuevos agremiados, actividades de movilización popular, nuevas  publicaciones, actividades sociales, etc. (por no llamarlas inexistentes), situación que redundaba en la existencia de
feudos que nunca llegaban a integrar iniciativas y por lo tanto existía un nivel de  dispersión preocupante. Los había también con vocación política, gremial, académica o
estrictamente informativa.
En el primer caso, estos medios de información profesionales generaban una discusión política desde sus páginas y asumían posiciones editoriales que favorecían los intereses de las mayorías sociales. Si bien el esfuerzo informativo no era tan amplio y complejo como el desarrollado por los medios alternativos, podemos afirmar que compartían preocupaciones sociales e ideológicas similares.
Los medios con una vocación gremial ponían su énfasis en socializar información considerada de interés para sus agremiados. Por lo general, el estilo de información estaría en concordancia con la visión de mundo que tuviese la  Junta Directiva, no siempre tenían la intención de problematizar sobre los problemas sociales, dedicaban más espacio a comunicar información sobre su  gestión que avanzar en la clarificación de los grandes problemas sociales.
En el campo académico sucedía una situación similar a la descrita anteriormente. Dependiendo de la visión política de sus cuerpos directos, docentes y estudiantiles así estaría orientado el tipo de información que se produjera. En algunos casos sólo se privilegiaba información con un corte estrictamente formativo, en otros se retomaba esa dimensión y se la vinculaba
con la sensibilización y el compromiso político orientado a generar una sociedad  justa e inclusiva.
Finalmente encontramos aquellos medios con una tendencia meramente informativa, en sus páginas parece no leerse ni una línea con una connotación política. Sin embargo, al asumir esta supuesta posición neutra, lo que encontramos es una intención por no cuestionar las estructuras sociales, políticas y económicas contradictorias que generan pobreza y exclusión social.
Uno de los esfuerzos de información más importantes en materia profesional se organizó desde ALAETS-CELATS a partir de la década de los 70’, integrando por medio de sus boletines y publicaciones un amplio esfuerzo por divulgar el estado de la profesión en la región, mejorar su formación y práctica y vincularla a los procesos de transformación social que se daban en aquel momento. No obstante, en la actualidad esa iniciativa es lamentablemente parte del pasado. En una época en que la globalización neoliberal predica integración,
el Trabajo Social latinoamericano muestra todo lo contrario. Tremenda paradoja.

La presencia de estos medios estaría condicionada, potenciada y limitada por el contexto académico y político del Trabajo Social: pre-reconceptualización, reconceptualización, post reconceptualización; período de las dictaduras, período “democrático”.
Las tendencias que indicamos anteriormente se reproducen en muchos de los medios de información escritos que existen en el presente entre los colectivos de trabajador@s sociales. En ese sentido, en la actualidad muchos de los medios de información profesionales se encuentran anclados en la primera  generación, sin la posibilidad de extender su capacidad de influencia formativa, organizativa y política entre el colectivo profesional.
Era de la información digital El acelerado desarrollo de las telecomunicaciones y la informática en la década de las 90 del siglo pasado, abre de manera impresionante un abanico de
posibilidades de comunicación entre las personas con capacidad de acceso a estos medios, principalmente Internet.
La forma como se concebían los medios de comunicación experimenta una transformación tanto en su cobertura como en la naturaleza de las informaciones que se dan a conocer por estos medios.
El negocio de la información termina por fusionarse con el del entretenimiento y surgen compañías transnacionales con un enorme peso financiero y mediático que se extienden a lo largo del planeta. Como lo indicamos al inicio de este documento, estos nuevos medios son parte de los llamados MMCM.
Internet plantea en la actualidad un doble desafío, por un lado no puede dejar de concebírsele como una herramienta capitalista orientada a facilitar los procesos de acumulación de riqueza que necesariamente requiere el capital para reproducirse. Por otro lado, sería improcedente desconocer el potencial que esta herramienta tecnológica tiene para avanzar en la construcción de una globalización alternativa que descanse en principios sociales, democráticos y respetuosa de la diversidad que caracteriza a nuestro planeta.
En 1995 se dan los primeros esfuerzos por relacionar el Trabajo Social latinoamericano con las potencialidades de la Internet. En ese año la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Costa Rica divulgó el primer número del Boletín Electrónico Surá, y meses después se colocó en el ciberespacio la primera página web con contenidos profesionales de cuño latinoamericano.
En aquella época los contenidos profesionales dominantes en Internet provenían de escuelas y gremios de Trabajo Social de los Estados Unidos de América. La tarea de generar un espacio informativo y formativo que facilitara la divulgación de experiencias latinoamericanas así como la integración profesional regional, nos urgió a desarrollar una propuesta sistemática en este campo. La propuesta costarricense buscaba enfrentar la hegemonía norteamericana en materia profesional y consolidar también en el ciberespacio los extraordinarios
avances que el Trabajo Social latinoamericano había logrado desarrollar a partir  del proceso de reconceptualización iniciado a mediados de la década de los 60.
En el V Encuentro México, Centroamérica y el Caribe de Trabajo Social realizado en Puerto Rico en el año 1997, propusimos algunos escenarios del Trabajo Social y la informática (Chinchilla, 1997). En aquel momento imaginábamos de manera muy limitada al menos cuatro posibilidades: apoyo a la docencia, apoyo a la investigación, automatización de procesos y tareas. Profesionales así como medio socializador y divulgador de información. Sin lugar a dudas el énfasis era eminentemente académico y se explica en buena medida por la naturaleza del trabajo que desarrollamos desde nuestra unidad académica.
Ya para 1999 existía mayor presencia de centros formativos y gremios de  trabajadores sociales en el ciberespacio, la interacción profesional vía listas o  chats daba sus primeros frutos acercando experiencias de profesionales, estudiantes y académicos a lo largo de Latinoamérica. Buena parte de las experiencias de Trabajo Social en Internet se encuentran vinculadas a las universidades y a los colegios profesionales. La mayoría de ellas se caracteriza por su falta de dinamicidad e interacción con los visitantes. Su naturaleza parece ser estrictamente informativa y responde a una especie de moda cibernáutica: tener presencia en Internet aunque ello no signifique generar procesos académicos y sociales. Es frecuente encontrar
páginas web en Trabajo Social que no van más allá de brindar información sobre  objetivos organizacionales, datos de las autoridades académicas o gremiales, cursos que imparten, historia organizacional y punto final.
Se dio el salto del mundo impreso al cibernáutico, pero en la mayoría de los casos no se logró transferir con éste, una dinámica informativa que como ya lo hemos apuntado en varias oportunidades, genere procesos académicos y sociales y políticos. La era de la información digital en Trabajo Social no se ha nutrido de las  experiencias exitosas de la era que la antecedió, hay una suerte de distancia con los procesos y compromisos políticos que demanda la sociedad para llegar a un estadio pleno de desarrollo humano. Esto se puede explicar por dos condiciones que ha asumido el Trabajo Social en los últimos años. En primer lugar tenemos el abandono progresivo de las preocupaciones sociales y políticas en la
profesión. Si bien estamos claros del origen instrumental y contradictorio del Trabajo Social (Montaño, 1998), se ha puesto un marcado énfasis en la gestión  de las políticas sociales y no en resolver los problemas estructurales que generan pobreza y exclusión social.
 
Por otro lado encontramos que el nivel de apropiación informática del Trabajo Social es muy pobre, por lo general se encarga a ingenieros o informáticos el desarrollo de sitios web, situación que no permite el desarrollo de propuestas profesionales más abarcativas y de mayor contenido profesional y social.


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