Es increíble como el transitar de las personas en muchos casos se vuelve una monotonía.
El ser humano pierde su esencia y se consolida como un pequeño grano dentro del gran desierto que lo condena a llevar una vida de vientos consternados, a favor, en contra de sus sueños e ideales, una vida seca que no lo nutre y solo le absorbe. Constantemente él en su lucha por la sobre vivencia, se olvida de los que están a su alrededor que le sirven de sostén y apoyo para sobrevivir. Pero, ahora... ¿Qué es vivir realmente?
Constantemente la vida misma nos demuestra que transitamos bajo un gran huracán, de vientos muy fuertes a pesar de lo débil que "pueda" observarse el huracán. Constantemente, constantemente, pero constantemente se ha vuelto una constante que nada es infinito, que todo algún día termina. Que todo cambia, cambia, como lo dice la canción de Mercedes Sosa "Todo Cambia". La vida se resume en alfa y omega. Pero, ahora... ¿Qué pasa en ese transitar de alfa y omega, del principio y el fin?
La respuesta a mis dos preguntas se resume en "huracanada"
Entrar en la huracanada de la vida, somos el resultado de huracanes que unieron fuerzas, somos una fuerza huracanada dentro de un mar de pasiones y decisiones encontradas, sentidas, controladas e identificadas. Sobre todo vividas y por vivir.