domingo, 24 de noviembre de 2013

Érase una vez...

Contaré la historia de una niña que se enamoró por segunda vez... 
Viviendo en un clima de agitada búsqueda y encuentro, entro en ese misterioso mundo donde extrañar a alguien y pensar en ese alguien era su día y parte de su noche. Podrán imaginar la felicidad y lo radien-te que esa niña se sentía todos los días, ella como persona juiciosa siempre se preguntaba... ¿Cómo me puede gustar tanto esta persona? ¿Qué tiene él que me llama tanto la atención? ¿Por qué no dejo de pensar en él?. Sus grandes preguntas no eran impedimento para seguir continuando con su trabajo y sus estudios, al contrario esto le exigía mayor esfuerzo y ganas de salir excelente en lo que hacía. El tiempo paso y ella seguía manteniendo esos sentimientos que empezaban a causarle daño, ya que su cariño no fue correspondido, no de la forma en la que ella hubiera querido. Esa niña sintió en un principio que él se sentía atraído por ella pero no de una forma bonita, sino para tenerla por un rato. Entonces esa niña prefirió resguardar sus sentimientos y no mostrarlos para no salir herida. Él dejo de prestarle la atención que en un principio tenia para ella, y se dedico a ignorarla. Y ella dejo que él buscara lo que ella no podría ser en un rato para él. 
La historia no termina aquí, esa niña al paso del tiempo creció y ahora es toda una mujer ella lo sigue tratando e inclusive le contó la atracción que sentía por él. 
Él no supo que hacer solo la siguió ignorándola como medio más cómodo para controlar su situación.
Ella ya no piensa tanto en él, y decidió alejarse de esa atracción mal sana que solo daño le hace a su corazón y a su niña interior. 

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